CARLISLE MEMORIES

CARLISLE MEMORIES
LA MUERTE NO LLEGA CON LA VEJEZ, SI NO CON EL OLVIDO

lunes, 26 de abril de 2010

Una discusion familiar


Después de que Bella se fue del hospital y Edward al instituto me dirigí a la casa debía avisarle a Esme lo que había ocurrido tal vez Alice ya le habría llamado aunque lo dudaba ella lo primero al enterarse hubiera sido ponerse en contacto conmigo, fui al consultorio del doctor Morrison y le pedí que atendiera a mis pacientes citados para la tarde, afortunadamente no puso objeción y me retire inmediatamente. En casa habría gran alboroto y yo debía estar presente, mis hijos no deben de pelearse entre ellos y Esme sola no debe lidiar con esa situación es demasiado para ella porque se divide su corazón en cinco partes iguales. Me gusta ocupar el comedor como sala de conferencias, hay que darle algún tipo de uso después de todo. En un grupo con tal fuerza y dispares personalidades, a veces es necesario discutir las cosas con calma, cada uno en su lugar.
Cuando los muchachos llegaron ya me encontraba en casa esperando por ellos, le di un avance a mi esposa de la situación y le pedí nos sentáramos a esperarlos. Cuando entraron, me encontraba sentado en el puesto que suelo usar siempre a la cabeza al lado de la habitación.
Mi amada Esme estaba a mi lado, con sus manos cogidas por encima de la mesa. Los profundos y dorados ojos de Esme estaban enfocados en Edward, llenos de preocupación.

Sabía que deseaba que no se volviera a marchar eso ocupaba sus pensamientos, aunque no leo las mentes bastaba verle el rostro.
Edward se sentó a mi lado y Esme se aproximo para tocarle el hombro.
Se escucho el fuerte respiro de Edward y empezó a hablar.
— Lo siento. — Dijo, mirando primero a Rose, después a Jasper y a Emmett. — No era mi intención ponerlos en peligro. Fui desconsiderado, y asumiré toda la responsabilidad por mi precipitado acto.
Rosalie lo miró con suma molestia.
— ¿A qué te refieres con asumiré toda la responsabilidad? ¿Lo vas a arreglar todo?
— No de la forma en que tú piensas — dijo, tratando de mantener su voz tranquila.
— Estoy dispuesto a marcharme ahora, si eso arregla las cosas.
— No — Esme murmuró— No, Edward.
Acaricio su mano, no soportaba la idea de que él se fuera y ella se quedara nuevamente sumida en la depresión eran dos dolores muy profundos para mí.
— Es sólo por unos años.
— Bueno, Esme tiene razón — dijo Emmett. — No puedes ir a ninguna parte justo ahora. Eso sería lo opuesto a ayudar. Tenemos que saber lo que la gente está pensando, ahora más que nunca.

— Bueno, Esme tiene razón — dijo Emmett. — No puedes ir a ninguna parte justo ahora. Eso sería lo opuesto a ayudar. Tenemos que saber lo que la gente está pensando, ahora más que nunca.
— Alice notará cualquier peligro. — Discrepo.
Moví la cabeza y tome la palabra
— Creo que Emmett tiene razón, Edward. La chica estará más dispuesta a hablar si tú desapareces. O nos vamos todos, o no se va nadie.
— Ella no dirá nada — dijo rápidamente.
-Rose estaba demasiado molesta.
— Tú no sabes lo que piensa — le recordé me sentía mal diciendo eso, pero tenía que agotar todas las posibilidades antes de aceptar su decisión. .
— Estoy seguro. Alice, ayúdame un poco.
Alice lo miraba.
— No puedo ver lo que ocurrirá si seguimos ignorando esto. — Miró a Rose y a Jasper.
— No, ella no podía ver ese futuro, no cuando Rosalie y Jasper estaban tan decididos a no ignorar el incidente.
La palma de Rosalie golpeó la mesa con una fuerte explosión.
— No le podemos dar una oportunidad a la humana a que diga algo. Carlisle, tú debes ver eso.
Incluso si todos desapareciéramos, es peligroso dejar historias detrás de nosotros. Vivimos muy diferentes al resto de nuestra clase, tú sabes que existen quienes desearán tener una excusa para apuntarnos con el dedo. ¡Debemos ser más cuidadosos que cualquiera!
— Ya hemos dejado rumores detrás de nosotros antes — contesto rápidamente Edward. .
— Sólo rumores y sospechas, Edward. ¡No testigos y evidencias!
— ¡Evidencias! — se burlo.
Pero Jasper negaba con la cabeza, con una mirada muy dura.
— Rose... — Tome nuevamente la palabra.
— Déjame terminar, Carlisle. No tiene que ser una gran producción. La chica se golpeó la cabeza. Puede que de pronto ese golpe resulte ser más serio de lo que aparenta.
— Rosalie se encogió. — Todos los mortales se van a dormir con la duda de no volver a despertar. Los demás esperarán que seamos capaces de arreglar nuestros asuntos. Técnicamente, ese sería el trabajo de Edward, pero esto obviamente lo supera. Tú sabes que yo me puedo controlar. No dejaría ninguna evidencia.
— Sí, Rosalie, todos sabemos qué competente asesina eres — Objetó Edward.
Rose gruño molesta.
— Edward, por favor —le dije.
Y me volví hacia Rosalie.
— Rosalie, actué de otra forma en Rochester porque sentí que merecías justicia. El hombre que asesinaste se equivocó monstruosamente contigo. Esta no es la misma situación. La chica Swan es inocente.
— No es algo personal, Carlisle. — Rosalie dijo entre dientes. — Es para protegernos a todos.
Me quede muy pensativo por una parte sabía que mi hija tenía razón, no debíamos dejar testigos, pero esa joven que de malo había hecho… ¿ser humana?, eso acaso la condenaba a morir por nuestra causa.

-Volví a negar con la cabeza, y Rosalie puso los ojos en blanco.
— Sé que tus intenciones son buenas, Rosalie, pero... me gustaría mucho que realmente fuéramos algo que valiera la pena proteger. El ocasional... accidente o lapso en rigor es una parte deplorable de quiénes somos. — Era muy común en él incluirse en el plural, aunque él nunca había sufrido un lapso.
— El asesinar a una inocente niña a sangre fría es algo muy diferente. Creo que el riesgo que ella presenta, aunque diga sus sospechas o no, no es nada comparado con el riesgo mayor. Si hacemos excepciones para protegernos, nos arriesgamos a algo mucho más importante. Nos arriesgamos a perder la esencia de quiénes somos.

Rosalie frunció el ceño.

— Sólo se trata de ser responsable.

Es ser insensible —la corregí gentilmente. — Toda vida es valiosa.
Rosalie suspiró muy fuerte y su labio inferior sobresalió. Emmett acarició su hombro.
— Todo estará bien, Rose — la animó en una baja voz.

— La pregunta, —Segui— es si nos tenemos que marchar, o no.
— No — gimió Rosalie. — Acabamos de acomodarnos. ¡No quiero empezar de nuevo
a ser estudiante de segundo año en el instituto!
— Podrías mantener tu actual edad, por supuesto— dijo Carlisle.
— ¿Y tener que mudarnos de nuevo tan pronto? — ella discrepó.


Me encogí.
— ¡Me gusta estar aquí! ¡Hay tan poco sol, que casi podemos tener una vida normal!
— Bueno, ciertamente no tenemos que decidirlo ahora. Podemos esperar y ver si es
realmente necesario. Edward parece muy seguro del silencio de la chica Swan.

Rosalie resopló.
Decía mucho el que Jasper no hubiera tratado de calmar a Rosalie con sus facultades extras, ni que tratara de alentarla. Él se mantenía alejado de esta discusión sobre ella.
— Jasper —dijo Edward –Él lo miró sin ninguna expresión en su rostro. — Ella no pagará
por mi error. No lo voy a permitir. Dijo
pronunciando estas ultimas palabras en un tono amenazador que me dejo totalmente desconsertado.

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