
Tic.tac
tic-tac
tic.tac
El reloj de pared parecia no vanzar, pero en realidad no era el reloj, me encontraba ansioso y eso hacia la espera mas larga.
9:00 pm.
Al fin tenia tanto tiempo sin estar así de ansioso por que las horas se fueran volando, pero tenía que llegar a casa y hablar con mi hijo la visita de Esme me dejo inquieto incluso más de lo que debería.
Subí al auto, busque las llaves en mis bolsillos y encendí, se notaba que algo andaba mal, tal vez sería la batería, o un fusible, porque no encendió al primer llavazo, necesitaba consultar a mi mecánico de cabecera, (sonreí para mis adentros) mi querida Rosalie, no entendía su gusto por la mecánica, pero así era ella de rara.
Me gustaba oír música durante mi trayecto a casa, ya que debíamos manejar en los limites permitidos al menos no me aburría tanto, encendí el estéreo del auto, pero el disco estaba algo rayado, tal vez necesitaría pedirle a Alice que me comprara uno nuevo, se había gastado de tanto escucharlo.
No había que escuchar, estaba atravesando Forks, y pase precisamente por la iglesia del lugar, había una boda, vi salir a los novios tan contentos, ese pequeño detalle basto para que mi mente volara décadas atrás cuando me case con el amor no de mi vida, si no de mi eternidad.
Se veía tan hermosa, juro que si la pequeña Alice hubiera estado la boda hubiera sido todo un acontecimiento, pero a decir verdad, fue muy intima, apenas nos acompañaron alguno compañeros del hospital donde estaba trabajando en esa época, por supuesto que Edward fue el padrino de bodas, y el testigo principal, ya que se necesitaban 3 mas se tuvo que invitar a los compañeros de trabajo, fue tan intimo, pero no por demás hermoso, estaba realmente feliz, me sentía realizado, tenía una esposa, un hijo, sabía que nunca más estaría solo, ellos llenaron el vacio que tuvo mi vida durante siglos.
Después de la pequeña recepción, despedimos a los invitados, y tomamos un vuelo a Brasil, pasaríamos la luna de miel en el amazonas, el perfecto lugar para los de nuestra especie, al llegar al país de destino abordamos un taxi que nos condujo al hotel más hermoso del lugar, nos registramos y subimos inmediatamente, nos ofrecieron algunas bebidas y bocadillos de cortesía, los aceptamos siempre cubriendo las apariencias. Al salir del elevador le susurre suavemente al oído
–Sra. Cullen, me permite-
-Claro sr.Cullen,ha usted le permito todo. Respondio
-Hubiera dado cuanto tenia por verla sonrojarse al decir aquello.
La tome suavemente entre mis brazos y entre con ella a la habitación, la deposite tan despacio sobre la cama, la bese, acaricie, tanto como pude, realmente no sabía si lo estaba haciendo bien, nunca antes había experimentado esta sensación, era todo nuevo para mí, pero aun así deje que mis instintos, actuaran solos, me deje llevar por el amor, la pasión y… el deseo por esa hermosa mujer.
Fue la noche más hermosa de mi existencia, jamás la olvidare, ya que no sabía de qué manera serian las cosas, creo que fue un error ir a ese hotel, en varias ocasiones los mozos preguntaban si estábamos bien, hicimos decimado ruido y la cama… (Sonrió maliciosamente) estaba tan desecha que la cargaron a la cuenta, no me importaba pagar una decena de camas mas si era por estar con ella.
Fue algo bochornoso en verdad, así que dentro de mi cabeza empezó a girar la idea de hacer algo al respecto.
-Pero que podía hacer.
Tenía que pensarlo bien…
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